lunes 15 de agosto de 2011

Días de alegría


“No esperen de mí ninguna palabra que menoscabe, agravie u ofenda a nadie. No estoy para eso; no vine a eso”. Amén de que hay gente que se menoscaba y ofende sola, en sus propias palabras, jamás había escuchado a un líder político argentino que en su discurso –y en su accionar– tuviera semejante actitud de respeto no sólo frente a quienes le han dado el mando –quienes lo han empoderado– sino también frente a la oposición. Durante mucho tiempo pensé que me hubiera gustado vivir otra época (esa que veía en la televisión mi abuela cuando miraba a Evita; ver posted previo: días de duelo). Y, de pronto, estoy por primera vez orgullosa de vivir en este momento político; estoy orgullosa de cómo la presidenta de la nación interpela a quienes son sus votantes, sus pares, los ciudadanos, nosotros, el pueblo. Orgullosa de que agradezca a los otros candidatos por sus propuestas que contribuyen a la ampliación de la democracia; estoy orgullosa de lo educada que es. 
No es ese orgulloso del triunfo en una elección; es el orgullo y la confianza que me inspiran los que saben valorar sus errores del pasado; los que saben levantarse de las ruinas y volver a creer; el orgullo de quienes reflexionan y aprenden con el tiempo a cuidarse más, a cuidar al otro, al par, al semejante, al diferente; a cuidar el diálogo porque sin eso no hay sociedad; se rompen los lazos.
Me honra y me emociona escucharla hablar, lejos de esa jactancia del triunfador. Cuando (después del canto de La Cámpora) dice: “Quiero convocarlos a redoblar el esfuerzo con mucha humildad. Yo les pido como compañera de todos ustedes, de todas las luchas, más humildad que nunca. Más humildad que nunca. Más trabajo que nunca. Este acompañamiento de la sociedad es por el trabajo y el esfuerzo hecho y por todo lo que queda por hacer”. Y agrego: más sapiencia, más humanidad. 
Por todo eso, Cristina, por tu fortaleza de haber traducido el dolor y el error en alegría, en amor, en calma, en estímulo para redoblar tu compromiso con tu compañero y tu país, tenés mi voto, tenés mi apoyo y mi predisposición a aportar un grano de arena más en el proyecto nacional y popular. 

2 comentarios:

José María Pallaoro dijo...

Comparto. Hermosa mirada hacia nuestra querida Presidenta: la flor más bella!
Abrazo!

ignacio dijo...

Yo también comparto, muy buena reflexión.